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CÓMO ELIMINAR EL ABURRIMIENTO EN EL AULA DE CLASES

El aburrimiento en una clase de clases se elimina como la bruma en una montaña. Con un golpe de viento, un brote de verdadero interés que revivan a los estudiantes. ¿Cree usted que el clima de una clase, cambia radical y favorablemente por unas palabras acertadas del docente?

Por supuesto, el entusiasmo con el docente las pronuncia, o por tan solo una mirada de atención o un gesto de interés dirigido a sus estudiantes. Un educador que en su labor profesional logra revelar su contento, sus ganas de aprender, su certeza personal ayuda a exteriorizar lo que piensa, y esto lo que realmente reaviva a sus educadores. No es nuevo escuchar, que los estudiantes están dispuestos a seguir a los docentes que son auténticos, que piensan lo que viven, que dicen lo que piensan y que viven lo que dicen; que respetan, que exigen, pero también aclaran, corrigen y saben dar oportunidades; y por supuesto educadores que dominan la materia que imparten y no dejan de aprender y actualizarse día a día.

Además, es cierto, que cuantos más recursos domine un docente, más posibilidades tendrá a la hora de educar, pero tiene que saber adaptar esos recursos a las capacidades y características de sus estudiantes. Así mismo, estamos consiente que la solución al problema del aburrimiento no se encuentre en introducir en el aula nuevas tecnologías o técnicas de trabajo cooperativo, puesto que éstos son únicamente herramientas de apoyo, útiles, pero sin el dominio apropiado causara más aburrimiento. 

En síntesis, un docente aburrido es capaz de aburrir a sus estudiantes con cualquier aplicación de las nuevas tecnologías, mientras que un educador creativo, ameno y divertido, es capaz de hacer disfrutar a sus estudiantes el aprendizaje del abecedario o las tablas de multiplicar.

En esta nueva era, se necesita docentes cuyas metodologías estén centradas en los contenidos, pero también son importantes las formas. Necesitamos educadores cuyas evaluaciones vayan dirigidas al resultado final de la enseñanza que desarrollan y a lo que los estudiantes aprenden, pero igualmente al grado en el que los estudiantes disfrutan aprendiendo. El docente no puede aburrir, no puede matar las ganas de aprender de sus educandos. 

Los estudiantes de hoy, necesitan docentes competentes, creativos, entregados y entusiasmados. Educadores que amen lo que hacen y que sean capaces de cautivar la atención de su aula de clases con su trabajo. Cualidades que son de un buen docente que no pueden inventarse, y que hay que cultivar con esfuerzo y empeño día a día. Este es el reto para los docentes que no están dispuestos a aburrirse en su trabajo y que, por supuesto, no quieren que sus estudiantes se aburran.

LA AUSENCIA DE LA MOTIVACIÓN EN EL AULA

La ausencia de la motivación en el aula, es señalada como una de las causas primeras del deterioro y uno de los problemas más graves del aprendizaje. Lo que es sustentado por varias investigaciones, que han mostrado la importancia de la motivación en el aprendizaje, sin motivación no hay aprendizaje.

La motivación en el aprendizaje, es el interés que tiene el estudiante por su propio aprendizaje o por las actividades que le conducen a él. El interés se puede adquirir, mantener o aumentar en función de aquellos elementos intrínsecos y extrínsecos anteriormente nombrados. Que deben ser distinguidos de lo que tradicionalmente se ha venido llamando en las aulas “motivación”, que no es más que lo que el docente hace para que los educandos se motiven.

Podemos clasificar la motivación en cuatro tipos: 
  1. Motivación relacionada con la tarea, o intrínseca.
  2. Motivación relacionada con el yo, con la autoestima.
  3. Motivación centrada en la valoración social.
  4. Motivación que apunta al logro de recompensas externas.

La motivación, no debe ser solo al principio de la actividad inicial, sino que debe mantenerse hasta el final, y ser el punto de partida, si el proceso de aprendizaje tiene éxito, de nuevas motivaciones para nuevos procesos. Cada estudiante se motiva por razones diferentes, esto nos lleva a una consecuencia: los incentivos tienen un valor motivacional limitado. 

La misma actividad incentivadora produce distintas respuestas en distintos individuos, o incluso en los mismos estudiantes en diversos momentos.

Por consiguiente, es más importante crear interés por la actividad que por el mensaje, para ello hay que apoyarse en los intereses de los estudiantes y conectarlos con los objetivos del aprendizaje o con la misma actividad. 

  1. Los educandos no se motivan por igual.
  2. Los educandos se motivan más y mejor, cuando existen mayores y mejores experiencias en el aula. 

La razón, es que los procesos permanecen siempre y sirven de refuerzo o motivación para posteriores aprendizajes. No se trata de motivar a los estudiantes, sino más bien, de crear un ambiente que les permita motivarse a sí mismos. Tiene mucho más sentido centrar nuestro interés en el entorno o en la situación de aprendizaje. 

¿Cómo se puede lograr? 

1. Seleccionando aquellas actividades o situaciones de aprendizaje que ofrezcan retos y desafíos razonables por su novedad, variedad o diversidad.

2. Ayudando a los estudiantes en la toma de decisiones.

3. Fomentando su responsabilidad e independencia.

4. Desarrollando habilidades de autocontrol.


LA PROACTIVIDAD EN LA DOCENCIA

En la actualidad, los docentes inician su actividad profesional con la predisposición a resolver las dificultades por imitación a los educadores que se encuentran en su entorno, es decir, aprenden de los compañeros de trabajo con experiencia. Se puede afirmar que la mayoría de los docentes en sus aulas, continúan haciendo lo que han hecho persistentemente y las nuevas generaciones de egresados para ejercer la docencia no dan signos de tener competencias para incorporarse al reto de enseñar en el marco de una nueva realidad social y cultural que es denominado, fenómeno de la globalización. 

Este nuevo perfil educativo, lleva a la necesidad de plantear otro marco de conocimiento, otras bases epistemológicas para la formación inicial de un docente proactivo con una fuerte dimensión globalizadora, capaz de ejercer su acción pedagógica en los diferentes niveles y modalidades del sistema educativo. 

De acuerdo con el autor Gimeno, quien expresa que la “Proactividad” es una actividad destinada a estudiar y poner en marcha planes destinados a anticiparse a las necesidades futuras, sometiendo constantemente a estos planes a un análisis crítico riguroso, de modo que permitan abortar cuanto antes aquellas acciones emprendidas que se demuestren que no llevan a ninguna parte. 

No obstante, la Proactividad es una actitud en la que el sujeto asume el pleno control de su conducta vital de modo activo, lo que implica la toma de iniciativa en el desarrollo de acciones creativas y audaces para generar mejoras, haciendo prevalecer la libertad de elección sobre las circunstancias de la vida. El concepto opuesto es el de reactividad, o tomar una actitud pasiva y ser sujeto de las circunstancias y, por ende, de los problemas. 

En síntesis, podemos decir, que no es operativo en la docencia quedarse anclado en un sistema tradicional, si lo que realmente se desea es mejorar el logro educativo. No se debe engañar el docente, atribuyendo la responsabilidad de los problemas únicamente a los agentes externos o a la presión del medio. Porque, cada protagonista del proceso de aprendizaje-enseñanza tiene la responsabilidad de escoger sus propias respuestas ante lo que nos ocurre y de dirigir la acción de una manera inteligente.

Para obtener experiencias exitosas en las instituciones educativas es preciso convertirse en un agente activo de cambio, tener iniciativa y saber hacer frente a la incertidumbre. La persona proactiva, no espera a que los demás tomen decisiones por ella, actúa con determinación anticipándose a los problemas, baja a terrenos operativos y crea constantemente nuevas oportunidades. 

El comportamiento proactivo está orientado a resultados. Ser proactivo no consiste únicamente en proponer ideas o hacer reestructuraciones cognitivas para percibir la realidad de otra manera. Pensar en el cambio está muy bien, pero no es suficiente; hay que ser capaz de transformar las ideas en acciones para obtener resultados.



LA PROACTIVIDAD EN EL AULA

La proactividad es una condición personal, que nos impulsa a tomar decisiones e iniciativas y a responsabilizarnos de sus resultados. Se trata de decidir, en cada momento qué deseamos hacer y cómo vamos a actuar. Al mejorar el ambiente del aula, el procedimiento facilita que los estudiantes adquieran con mayor rendimiento aprendizajes no solo relacionados con los contenidos de las materias, sino también con la convivencia y con las relaciones personales.

El carácter proactivo de la normativa nos permite acompañar al educando en el aprendizaje de la convivencia; que es educativo, además, porque trabaja distintos aspectos de la educación integral que permiten el desarrollo de diferentes competencias:

1. Enseñar a pensar sobre las conductas, sus causas, consecuencias, alternativas, soluciones a problemas.

2. Aprender a regular las emociones que generan los conflictos, controlando respuestas impulsivas o agresivas, fomentando la empatía, gestionando el aburrimiento o desarrollando la paciencia, por poner algunos ejemplos. 

3. Educar en valores como el de la libertad unida a la responsabilidad, la actitud crítica, el respeto, la colaboración, el esfuerzo.

4. Desarrollar habilidades socio-comunicativas positivas como la escucha y la comunicación no violenta, para llegar a acuerdos y compromisos.

Además de ser proactivo y educativo, esto tiene un valor importante en la prevención de conflictos, que se concreta en características como las siguientes:

1. Es inclusiva porque todas las personas tienen oportunidad de aprender a convivir sin que se las excluya. 

2. Es concreta las conductas no deseadas con claridad. 

3. La concreción y la claridad en el saber qué vamos a hacer en caso de que algo no funcione aporta seguridad al docente.


INFOGRAFÍA: FUNCIONES DE LOS MEDIOS AUDIOVISUALES EN LA ENSEÑANZA

Los medios audiovisuales mejoran el proceso educativo, porque con las grabaciones, vídeos entre otros pueden registrarse actuaciones en los estudiantes con fines de retroalimentación, análisis crítico y búsqueda de soluciones.

Para ver la infografía puedes entrar a la sección a través de este Enlace.

LA RELACIÓN ENTRE ESTRATEGIAS Y MÉTODOS EN LA EDUCACIÓN

En el proceso de enseñanza-aprendizaje, muchas veces se utilizan conceptos de manera confusa, o con, cierta flexibilidad, lo cual trae como consecuencia, confusiones y malos entendidos en el momento de seleccionar las actividades para llevarlas a la práctica dentro del aula de clases. Es importante plantear, algunos puntos que ayudan a establecer el marco de referencia sobre estos conceptos.

Antes de definir “estrategia” se debe señalar la relación con el término método, éste se utiliza con frecuencia referido a determinado orden sistemático establecido para ejecutar alguna acción o para conducir una operación y se supone que para hacerlo ha sido necesario un trabajo de razonamiento. El método considerado como procedimiento, como un orden razonado de actuar sirve de guía de una actividad. Es común que se acuda al término método para designar aquellos procesos ordenados de acciones que se fundamentan en alguna área del conocimiento, o bien modelos de orden filosófico, psicológico, de carácter ideológico, entre otros. 

No obstante, es factible hablar entonces de métodos. Se puede decir que con base en un método se parte de una determinada postura para razonar y decidir el camino preciso que habrá de seguirse para llegar a una meta propuesta. Los pasos que se dan en el camino electo no son en ningún modo arbitrarios, han pasado por un proceso de razonamiento y se sostienen en un orden lógico fundamentado. 

Sin embargo, el concepto de método en un sentido estricto debería reservarse a los procedimientos que obedecen a algún criterio o principio ordenador de un curso de acciones. En cuanto al orden, que se debe seguir en un proceso, es recomendable usar el término método cuando se hace referencia a pautas, orientaciones, guías de la investigación o de la adquisición de conocimientos que estén bien definidos. Por otra parte, en cuanto al concepto de estrategia, podemos hacer referencia al significado, que el término tenía en su ámbito original, es decir, el contexto militar. Estrategia entre los militares griegos, tenía un significado preciso: se refería a la actividad del estratega, es decir, del general del ejército. 

El militar proyectaba, ordenaba y orientaba las operaciones militares y se esperaba que lo hiciese con la habilidad suficiente como para llevar a sus tropas a cumplir sus objetivos. La estrategia es primeramente una guía de acción, en el sentido de que la orienta en la obtención de ciertos resultados. La estrategia da sentido y coordinación a todo lo que se hace para llegar a la meta. Mientras se pone en práctica la estrategia, todas las acciones tienen un sentido, una orientación. 

La estrategia debe estar fundamentada en un método. La estrategia es un sistema de planificación aplicado a un conjunto articulado de acciones, permite conseguir un objetivo, sirve para obtener determinados resultados. De manera, que no se puede hablar de que se usan estrategias cuando no hay una meta hacia donde se orienten las acciones. A diferencia del método, la estrategia es flexible y puede tomar forma con base en las metas a donde se quiere llegar. 

Una estrategia de acuerdo con el autor Avanzini, resulta siempre de la correlación y de la conjunción de tres componentes:
  1. Primero, y más importante, es proporcionado por las finalidades que caracterizan al tipo de persona, de sociedad y de cultura, que una institución educativa se esfuerza por cumplir y alcanzar. Esto, hace referencia a la misión de la institución. 
  2. Segundo componente resulta de la manera en que percibimos la estructura lógica de las diversas materias y sus contenidos. Se considera que los conocimientos que se deben adquirir de cada una presentan dificultades variables. Los cursos, contenidos y conocimientos que conforman el proceso educativo tienen influencia en la definición de la estrategia.
  3. Y el tercero es la concepción que se tiene del estudiante y de su actitud con respecto al labor escolar. 

En la definición de una estrategia es fundamental tener clara la disposición de los educandos al aprendizaje, su edad y, por tanto, sus posibilidades de orden cognitivo.


LOS MEDIOS AUDIOVISUALES EN EL AULA DE CLASES

Los medios audiovisuales son herramientas tecnológicas, que ayudan al desenvolvimiento de una clase, y pueden ser a través de los sistemas acústicos, ópticos, o una mezcla de ambos, y además pueden servir de complemento a otros recursos de la enseñanza-aprendizaje, como son las explicaciones orales. No obstante, estas herramientas se centran especialmente en el manejo y montaje de imágenes y en la asociación de mecanismos sonoros. 

En la actualidad, los estudiantes están inmensos en un mundo audiovisual, además, saber interpretar el mensaje en una imagen necesita de una alfabetización visual, debido a que la gran variedad de respuestas que reflejan las imágenes es variada y múltiple, de modo que su comprensión depende de diversos factores personales como la experiencia, la memoria, el contexto, la cultura y los códigos de cada sociedad. 

Realmente, la pedagogía que se efectúa con ayuda de imágenes y sonido consiste en aplicar todos los descubrimientos del lenguaje para servir de apoyo a las explicaciones del docente en las diferentes áreas del currículo y facilitar el aprendizaje de los contenidos de diversa índole. Este enfoque se centra en el conocimiento, por parte del educador, de los aspectos técnicos relacionados con el manejo de los medios audiovisuales y, sobre todo, en la formación didáctica necesaria para utilizar los medios de forma adecuada.

Para que exista un buen proceso de enseñanza-aprendizaje, a través de las herramientas tecnológicas, el docente debe considerar lo siguiente:

1. Elaborar un esquema inicial para concretar los objetivos educativos que se persiguen.

2. Elegir la herramienta audiovisual, teniendo en cuenta las características de los estudiantes o de la clase. 

3. Si elabora sus propias diapositivas, se recomienda utilizar un formato horizontal y no vertical, porque la mayoría de pantallas de proyección que existen en el mercado son rectangulares.

4. En las diapositivas de texto, el contenido debe limitarse a un solo concepto, breve y esquemático. 

5. Es recomendable utilizar el aula de clases para realizar la exposición.

6. Antes de la exposición debe estar todo preparado. 

7. Durante el desarrollo es conveniente utilizar un puntero con el fin de dirigir la atención de los educandos hacia determinados detalles.

8. El docente debe realizar exposición debe realizarse de pie, mirando en la medida de lo posible al auditorio y acompañar la explicación con los gestos apropiados. 

9. El docente desde el comienzo de su exposición debe ser el centro de atención desde el comienzo, iniciándolo con alguna afirmación o alguna imagen que cause impacto. 

10. No es muy conviene que el educador cobre excesiva importancia durante la exposición. Es preferible repartir este rol entre los estudiantes por medio de las técnicas grupales. 

11. Es muy interesante que los educandos preparen trabajos informatizados como complemento. Incluso, se pueden utilizar las presentaciones como medio de evaluación.


LAS COMPETENCIAS AFECTIVAS DE LOS DOCENTES

De acuerdo con los autores Chory y McCroskey, quienes llevaron a la prueba un estudio estadístico para medir la cantidad de afecto que tenía un Aula de clases. Los investigadores encontraron que los factores que mayor influencia tenían sobre la creación de un clima afectivo propicio para el aprendizaje eran:

  1. La inmediatez no-verbal, claves no verbales que comunican un sentimiento positivo de aprobación hacia la audiencia. 
  2. Un estilo de manejo de la clase centrado en el estudiante 
  3. Que los estudiantes asistan a clases regularmente. 

Además, los investigadores encontraron otros aspectos que no influyen en el clima afectivo, tales como la edad de los estudiantes, el número de educandos por clase, o el tipo de docente (ayudante o educando titular). 

En relación con las dimensiones afectivas de la enseñanza, Rompelmann presenta 15 categorías organizadas en tres grandes componentes: 

1. La oportunidad para responder. 

1.1. Equidad en la oportunidad de respuesta. 

1.2. Apoyo individual al estudiante. 

1.3. Latencia 

1.4. Profundizar 

1.5. Mantener altas expectativas en el razonamiento. 


2. Realimentación. 

2.1. Corregir. 

2.2. Elogiar el desempeño escolar y hacer críticas positivas. 

2.3. Dar razones de los elogios. 

2.4. Escuchar activamente. 

2.5. Oportunidad de expresar y aceptar los sentimientos del otro. 


3. Dimensión: Consideraciones hacia las personas. 

3.1 Proximidad. 

3.2 Cortesía/Respeto. 

3.3 Tocar de forma afectuosa, no amenazante o intimidante. 

3.4 Poner límites al comportamiento, la actuación o la intervención de los estudiantes en diferentes labores. 


Estas dimensiones constituyen un punto de partida muy valioso para mejorar las propuestas de evaluación de la docencia que se realizan actualmente en todos los niveles educativos. Será necesario, sin embargo, incluir estas dimensiones en forma de reactivos para construir instrumentos que puedan ser respondidos por los educandos, el propio docente o los pares académicos. 




LAS COMPETENCIAS EMOCIONALES EN LA EDUCACIÓN

La educación emocional fortalece no sólo los aspectos cognitivos e intelectuales del individuo, característica principal de la enseñanza tradicional, además otros aspectos tan importantes como el desarrollo de la personalidad, las aptitudes, los valores, la motivación y el esfuerzo, de manera que se apremia una manera integral de educación. 

Esta educación emocional podría ser definida, en este sentido, como un proceso de enseñanza/aprendizaje de las emociones que tiene como finalidad el desarrollo integral de la persona, armonizando los componentes cognitivo y afectivo. Mediante el aprendizaje de las competencias emocionales, los educandos no sólo amplían su vocabulario emocional, sino que aprenden a emplear estrategias de afrontamiento ante situaciones emocionalmente difíciles, alcanzando el autocontrol emocional, de modo que manejen adecuadamente las emociones e impulsos conflictivos.

Los objetivos que se desean alcanzar con la implantación de la Inteligencia Emocional en las instituciones educativas, serían los siguientes: 

1. Detectar casos de pobre desempeño en el área emocional. 

2. Conocer cuáles son las emociones y reconocerlas.

3. Modular y gestionar la emocionalidad. 

4. Desarrollar la tolerancia a las frustraciones diarias. 

5. Prevenir el consumo de drogas y otras conductas de riesgo.

6. Desarrollar la resiliencia 

7. Adoptar una actitud positiva ante la vida. 

8. Prevenir conflictos interpersonales.

9. Mejorar la calidad de vida escolar. 


Los estudios realizados por los autores Lantieri y Goleman sobre el aprendizaje social y emocional, sostienen que los educandos estarán más dotados para la vida si en su programa de estudio se incluye, además de contenidos de tipo académico, el aprendizaje de habilidades sociales y emocionales. Estos y otros autores sostienen que ayudar a los estudiantes a desarrollar habilidades sociales y emocionales afectará de manera positiva a su salud y bienestar a largo plazo. 

INFOGRAFÍA: ¿QUÉ ERRORES PODEMOS EVITAR COMO DOCENTE?

Los docentes saben que la labor de un profesional de educación no tiene precio, pero cuando se encuentra comenzando su carrera como docente, suele no ser tan experto y comete algunas equivocaciones, entendemos que esas cosas pueden pasar a menudo y por eso quisimos enumerar en una lista los errores de los educadores en el aula de clases.

Para ver la infografía puedes entrar a la sección a través de este Enlace.

¿QUÉ TIPO DE DOCENTE ES USTED?

El docente común:

Cuando un docente expresa algo, exterioriza con palabras un pensamiento. La pequeñez de un docente, sólo dice es que aquello que dice o transmite a sus estudiantes. Se comete el error de especular que por hablar o decir aquello que les toca decir sobre un tema, ya dan por hecho que los estudiantes lo han captado y entendido.

Realmente, este tipo docente, es un profesional plano, monótono, que habla, pero que no enseña, pero con él no se aprende. Es un docente incapaz de llegar al corazón de sus estudiantes, incapaz de captar su atención y su curiosidad, que difícilmente interactúa con sus estudiantes. Es el docente que no deja huella en el camino de la enseñanza. Y, por ende, la docencia es mucho más que manifestar con palabras un pensamiento.

El buen docente que expone:

Es indiscutible, que la experiencia es un factor clave para la mejora de la labor docente, pero no es el único factor. Un buen docente es aquel que, a partir de la práctica, es capaz de reconocer sus puntos fuertes y sus puntos débiles. Es un docente que corrige lo que no le funciona, que examina continuamente su labor, que aprende de sus estudiantes y compañeros de profesión, que está en continua formación, que tiene inquietudes, que hace de su profesión una herramienta por la cual hacer mejor a la sociedad de la que forma parte.

De acuerdo a la Real Academia Española el verbo explicar dice: “Declarar o exponer cualquier materia, doctrina o texto difícil, con palabras muy claras para hacerlos más perceptibles”. Ahora bien, de acuerdo con esta definición, el buen docente es aquel que manifiesta su pensamiento para conseguir que sus estudiantes descubran sus propios conocimientos de forma comprensible. Un buen educador es aquel que tiene el don de convertir lo difícil en algo fácil y comprensible mediante una buena explicación. 

El docente que demuestra:

El docente que demuestra es un docente que sabe explicar, pero su gran virtud vive en que aquello que explica es capaz de trasladarlo a un ámbito práctico. Es aquel que consigue que sus estudiantes no sólo aprendan, sino que también sean educandos competentes. Se trata de un docente que es capaz de aplicar el currículo de su asignatura y relacionarlo con experiencias reales, que enseña las ventajas de lo que explica a sus estudiantes, que tiene parte de docente, pero también de pedagogo. 

Es un educador que está en constante formación, siempre está aprendiendo, siempre está conectado con el mundo y con las personas que forman este mundo. Y de su impaciencia y su exigencia demuestra a sus estudiantes que lo que aprenden tiene tanto sentido como utilidad.

El docente que inspira:

Es el tipo de docente es reservado sólo para unos pocos. De acuerdo con la Real Academia Española, el verbo inspirar significa: “Infundir o hacer nacer en el ánimo, o la mente afectos, ideas, designios… “Por ende, el docente que inspira, no es necesariamente el docente que más sabe.

El docente que inspira va mucho más allá del saber, de la entrega de conocimientos. Es el que trasciende sus conocimientos fuera del aula y los traslada a lo que son nuestras vidas. Este es realmente el docente que deja huella a lo largo de toda nuestra vida. Es el docente del que recordamos perfectamente su nombre, la clase que impartía, su forma de ser, su forma de trasmitir. 

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LA EDUCACIÓN INFORMAL

La educación no formal, siempre ha sido la más, que la misma educación formal (escolar) en el proceso de socialización. En el intervalo de las últimas décadas, la oferta de educación extraescolar contemporánea se ha ido transformando y generalizando como complemento o sustitución de algunas funciones que las instituciones no cumple, o lo hace de manera insuficiente o deficiente, con el principal objetivo de atender nuevas necesidades y colectivos históricamente excluidos en el ámbito del trabajo, del ocio, de la cultura y de la propia infancia y juventud, mediante un amplio abanico de actividades extracurriculares organizadas por las asociaciones de padres, empresas, entidades culturales e instituciones oficiales que se desarrollan en la escuela o fuera de ella. 

El autor John Dewey sostiene, que la educación asistemática y extraescolar, que el estudiante adquiere en la familia, en la calle o en otras instancias socializadoras del entorno inmediato, es más vital, profunda y real; y que la educación formal o escolar, es más abstracta y superficial, menos influyente, pero también más amplia, completa y segura. Y que el desafío consiste en articular adecuadamente las cualidades positivas de ambas modalidades educativas, integrando el aprendizaje formal con las vivencias cotidianas del entorno. 

Además, cabe destacar que, históricamente, diversas experiencias pedagógicas innovadoras se han asentado en la periferia de las instituciones educativas y se han enriquecido enormemente con las aportaciones de otros campos del saber.

Para el autor Rousseau, el ambiente es el entorno y la esencia del estudiante, y el docente es quien garantiza su crecimiento; en consecuencia, hay que permitir que se deje influenciar por los beneficios de su hábitat natural, sin intervención ni interferencias de las personas adultas y de las instituciones que le imponen modelos artificiales que le alteran su orden natural. 

La relación de la institución educativa con la vida es una de las premisas de todos los proyectos innovadores. Para el autor Dewey, los planteles educativos no es un lugar de preparación para la vida, sino un espacio de vida donde los estudiantes pueda desarrollar sus experiencias escolares adquiridas que va reconstruyendo continuamente y desarrollar otras nuevas.

TEORÍA DE LA AGRESIVIDAD

En la actualidad, los estudiantes se encuentran desvalidos y carentes del apoyo necesario que debe proveer el adulto para permitirles procesar las situaciones que exceden su capacidad de elaboración. El influjo de relaciones equilibradas entre padres e hijos, o peor aún, de correspondencias invertidas, conlleva al peligro de educandos faltos de los cuidados imprescindibles para su desarrollo psíquico.

En la era en que predomina la tecnología de la comunicación es interesante que en las relaciones humanas reine el silencio, tanto de parte de los adultos, a quienes se les dificulta tanto escuchar a los estudiantes como proporcionarles elementos que les permitan poner en palabras lo que sienten, como de parte de los jóvenes carentes de la capacidad de decir, expresan sus afectos con conductas impulsivas.

El autor Donald Winnicott es uno de los autores que se ha ocupado de estudiar el tema de la agresión en el niño vinculada con la estructuración del psiquismo. Algunos conceptos importantes de la teoría winnicottiana son los de: falso self, objeto y fenómenos transicionales, y su particular perspectiva sobre la agresión. Para Winnicott el verdadero self se describe al aspecto más singular de cada ser humano, a lo original de cada uno y lo más auténtico. Se basa en el gesto espontáneo del bebé vinculado con su omnipotencia. 

La agresividad, constituye una fuerza vital, un potencial que trae el niño al nacer y que podrá expresarse si el entorno lo facilita, sosteniéndolo adecuadamente. Cuando esto no sucede el niño reaccionará con sumisión, teniendo dificultad para defenderse, o con una agresividad destructiva y antisocial.

Actualmente podemos pensar la hiperactividad de algunos estudiantes como resultado de que su ambiente no proporcionado en el desarrollo de su motilidad primitiva, que se expresa entonces como una descarga de ansiedad que no lleva en sí misma una intención de daño, pero que puede implicarlo como consecuencia de cierta torpeza motora que ocasiona perjuicio en el otro.

A partir de nuestra experiencia hemos observado que cuando los padres tratan de satisfacer todos los deseos de sus hijos impiden que se exprese esa motilidad-agresividad tan necesaria para su desarrollo. De hecho, sabemos que la famosa edad de los berrinches, entre los dos y tres años, sirve para que el niño exprese, con su oposicionismo, su incipiente identidad, diferenciándose de los demás. Del mismo modo, la rebeldía del adolescente puede estar al servicio de la reafirmación de su nueva identidad.

En la institución educativa, que es el primer lugar de socialización fuera del hogar, es donde se evidencia la agresión inmotivada y compulsiva de algunos infantes que responden violentamente, aunque no actúe ningún estímulo real para ello, como producto de vivenciar al mundo como un peligroso agresor. El origen de esta conducta puede radicar también en la mala relación entre los padres, de modo que el niño incorpora este modelo de violencia y luego lo actúa por identificación con ellos.

Winnicott considera que la agresión reactiva también puede manifestarse de maneras menos evidentes. La relación de maltrato entre padres que se agreden con frecuencia puede llevar a que el hijo incorpore este modelo de vínculo y emplee toda su energía psíquica en tratar de controlar esta experiencia en su interior, lo que trae como consecuencia una serie de síntomas que pueden oscilar entre el cansancio, la falta de energía, la depresión e incluso malestares somáticos.

Si bien las manifestaciones exacerbadas de violencia resultan impactantes, es necesario reflexionar sobre aquellas interacciones cotidianas de los infantes en las que se confunde el juego con la violencia, porque responden a dos formas diferentes de interactuar con el otro que dejarán su pisada en los vínculos futuros; estas interacciones podrán estar marcadas por la construcción creativa o por el sometimiento, la devaluación y el daño.

LOS PROBLEMAS DE CONDUCTA Y LA DESMOTIVACIÓN DE LOS ESTUDIANTES

Los problemas de conducta y la desmotivación de los estudiantes se han convertido en los principales inconvenientes de la labor docente, especialmente en los niveles obligatorios de enseñanza. Frente a lamentación improductiva, ocasiona la búsqueda de estrategias que permitan prevenir conflictos futuros y resolver eficazmente aquellos que ya se han presentado, considerando cada situación problemática como una ocasión para aprender a gestionar mejor la clase y como un ejercicio práctico en el que los estudiantes aprendan a construir un clima de convivencia respetuoso y favorable al compromiso escolar. Dentro de esta perspectiva de ver el lado positivo y formativo de los conflictos, es necesario que los docentes se doten de recursos que le permitan resolver las situaciones problemáticas cotidianas.

A continuación, mencionaremos los pasos necesarios para resolución de conflicto dentro de un aula de clases:

1. La observar los conflictos como una ocasión de crecer y formarse. 

2. Encontrar la raíz de los problemas: la firmeza relajada.

3. Respetarse mutuamente, mejor que mandar-obedecer.

4. Adaptar las estrategias al contexto y al estilo docente propio.

5. Evita las rutinas perturbadoras, ligadas por lo general a la desmotivación, el aburrimiento y la ausencia de éxitos académicos.

6. Adopta una perspectiva proactiva.

7. Actuar por principios.

8. Utilizar procedimientos, lo más simples posible.

9. Dividir equitativamente el trabajo.

10. Cambiar las estrategias, es mucho mejor que cambiar conductas.

11. Averiguar las causas de las conductas.

12. Usar las medidas correccionales como último recurso.

13. Despersonalizar los conflictos.


Recuerde que cualquier conducta, persigue conseguir unas consecuencias gratificantes para el que la realiza, que se alcanzan en un contexto determinado. Ello implica, que se puede resolver un conflicto, intentando cambiar la conducta directamente, bien impidiendo que se obtengan las consecuencias perseguidas, bien actuando sobre el contexto.

INFOGRAFÍA: DIFERENCIAS ENTRE EL ESTRÉS Y EL BURNOUT

Mujeres y hombres en la actualidad sufren de tensiones a diario, causadas por sus trabajos, las obligaciones domésticas u otras razones. A más de una persona hemos escuchado decir que es bueno tener un poco de adrenalina en el cuerpo, puesto que ayuda a funciona rápidamente, a ser productivas y a agudizar nuestra creatividad. 

Sin embargo, cuando sentimos que las tensiones se nos hacen insoportables o bien nuestro cuerpo comienza a mostrar síntomas de estrés, más vale hacer un alto en el camino y preguntarnos qué es lo que no estamos haciendo bien.

Para ver la infografía puedes entrar a la sección a través de este Enlace.

LA SALUD MENTAL Y EL DOCENTE

La salud mental es reconocida como un proceso determinado por componentes históricos, socio-económicos, culturales, biológicos y psicológicos, cuya preservación y mejoramiento implica una dinámica de construcción social vinculada a la concreción de los derechos humanos y sociales de toda persona. 

Se debe partir de la creencia, ante la capacidad de todas las personas. De acuerdo al autor Quiroga, define la Salud Mental: como proceso y como representación social, es en un plano una construcción social. En donde esas construcciones no participan solo el conjunto de organizaciones que se ligan a ella en forma explícita, como lo son hospitales y servicios, personal técnico y administrativo.

Los docentes en su mayoría se ven muy desgastados, cansados, agotados, tristes, preocupados, solos y otros resignados. Hoy en día nos podemos apreciar que la mayoría de las licencias de permisos en la docencia, es por la salud mental; y que muchos de los docentes con labores pasivas o diferentes padecen de tal patología, creándose así un círculo recurrente donde, el docente realiza tareas pasivas un tiempo, vuelve a su tarea habitual y vuelve a caer en tareas pasivas de nuevo. Muchos de estos desempeñan doble turno para poder satisfacer sus necesidades básicas. En el ámbito privado hay una cierta naturalización del problema institucional donde todo se oculta, planteando que entre los compañeros que hay muy buena relación y un clima de gran familia institucional.

El malestar que se despierta en los docentes también tiene que ver con las jornadas laborales del docente que no solo se cumple en el horario de institución educativa, sino que el docente tiene que realizar en su casa tareas relacionadas con las actividades docentes de planificación, corrección, entre otros., y que por lo tanto según el autor Sadop expone que, “muchos de los docentes deben dejar de hacer actividades de familia para cumplir con lo que se le exige”. 

Actualmente, se ha cambiado la mirada del docente en la sociedad, nos encontramos con otros valores donde no se visualiza el reconocimiento del rol docente ni el respeto hacia ellos. La mutación social ha generado sujetos con derechos, pero pareciera que no tienen ninguna obligación. Se le ha reubicado a la institución educativa una responsabilidad enorme que esta por fuera de la enseñanza, la cual ha quedado proscrita; en ellas encontramos docentes que realizan múltiples funciones por cuestiones sociales que la han atravesado.

En síntesis, el problema surge cuando los horarios de trabajo no les permiten solucionar todo lo que desean o lo que habían idealizado en la profesión y la realidad no se parece en nada a lo que había imaginado que era. Los bajos sueldos, los escasos incentivos profesionales o la pérdida de prestigio social son también factores que propician la aparición del Burn Out.

Las profesiones relacionadas con el mundo sanitario, de la educación o la administración pública, suelen ser las que más acontecimiento reflejan en las estadísticas, porque están en contacto con personas con problemas y suelen ser ellos los que deben solucionar esos problemas. La frustración se produce cuando ven que su trabajo no es productivo y sienten que su trabajo es improductivo.

LAS INSTITUCIONES PÚBLICAS Y PRIVADAS

Para los docentes, y cada vez más para la sociedad en general, educación y escolaridad son conceptos diferentes y si bien es verdad que la institución educativa juega un papel indiscutible en la sociedad actual, también es verdad que la educación se nutre de procesos educativos no formales e informales que van mucho más allá de la institución, y de la práctica de los profesionales en el aula. 

Con esto nos referimos a la idea general de educación permanente, al sentido propio y profundo de la sociedad de la información, a las redes internacionales de comunicación, a la fuerza de las organizaciones de voluntariado, a la actuación de los padres y a las academias que imparten formación para profesiones y ocupaciones para las que el Sistema no dispone de un modo adecuado de tratamiento. 

Pero realmente, la escolarización, sea pública o privada, es la forma típica de organización de la educación en la sociedad actual y es el medio más estandarizado de socialización. Tanto es así, que incluso se ha llegado a suponer con gran predicamento que el tiempo dedicado a explicar una materia determinada está en proporción directa con lo que el estudiante logra aprender. Según ese supuesto, un incremento del 50% de los estudios para el desarrollo de destrezas, hábitos, actitudes y conocimientos; cada vez es más experimentada como una jornada continua; cada vez más evidentes los límites a la capacidad de cada uno de motivar a los educandos para cada tema y la limitación de cada estudiante para interesarse por cualquier tema. 

El fenómeno de la escolaridad, sea pública o privada, lleva implícita una línea de tendencia que suscita, cuando menos, preocupación general desde la perspectiva del capital humano:

1. Los porcentajes de crecimiento de la asistencia escolar son explosivos en países desarrollados y subdesarrollados

2. El desarrollo acelerado del saber tiene connotaciones negativas para la cualificación profesional. 

3. El sistema escolar en su conjunto juega, entre otros, el papel de una oficina de selección y empleo. 

4. Cada vez es mayor el grado de insatisfacción, frustración y descontento. 

Una cuestión fundamental en el debate actual de lo público y lo privado es relativizar el problema, subsumiéndolo en sus anclajes reales, que siempre van más allá de los recortes que cada uno puede permitirse como licencia intelectual a la hora de construir la disertación. La pregunta permanente, es la siguiente: ¿Cómo explicar la continuidad de los problemas, a pesar de tantos cambios institucionales en los planes educativos?


RESULTADOS EN EL AULA, CUANDO LA PSICOLOGÍA SE OCUPA DE LOS RESULTADOS Y NO DE LOS PROCESOS

Los sistemas educativos tienen una fuerte resonancia en las concepciones positivistas que en psicología se conocen como conductismo, neoconductismo y cognitivismo en algunas de sus expresiones. Esta representación se identifica con aquellas ofertas educativas generalizadoras y que pocos casos hacen a la singularidad (personal, familiar, social, institucional, entre otros.) que de hecho es indispensable reconocer en los estudiantes.

Estos progresos pedagógicos muy cercanos a los que algunos autores llaman “pensamiento único” han valorado las diferencias individuales como un obstáculo. Gran cantidad de estudiantes puestos en posición de fracaso en realidad son víctimas de proyectos pedagógicos que desconfían de la diversidad y se alimentan de desactualizadas concepciones psicológicas, que, sin embargo, en lo real se mantienen plenamente vigentes. Esta concepción atenta, por cierto, contra ese principio básico que suscribimos sin reservas que es la igualdad de oportunidades.

Como consecuencia, de esta especie de opresión e imperialismo conceptual que tuvo una significativa influencia en los circuitos académicos internacionales que deciden políticas educativas, los sistemas y las instituciones educativas han padecido la falta de autonomía y flexibilidad necesaria y como consecuencia de ello han surgido legiones de educandos en posición de fracaso escolar.

Esto quiere decir, que las herramientas y aplicaciones difundidas y utilizadas en las circunscripciones escolares para descifrar y orientar los comportamientos de estos grupos etarios tienen un escaso potencial y es necesario problematizarlas y reconstruirlas. Los procesos de subjetivación están influidos por nuevas configuraciones familiares, por la fuerte expansión de una cultura tecnológica y comunicacional, por los procesos de exclusión laboral y social, por la crisis de los modelos de paternidad, por los procesos correlativos de adultización prematura y de adolescentización tardía, entre otros. Tales influencias resultan también fuertemente sobre los estilos de aprender que no pueden ser explicados acabadamente desde las teorías clásicas del aprendizaje y que están vinculadas con algunas vertientes de las Psicologías cognitivas o los enfoques comunicacionales.

De tal manera, el saber sobre estudiante será tan solo uno de los aportes posibles que la psicología realice a la educación que deseamos. Desde la década de los 80 comenzaron a concretarse un buen número de investigaciones psicológicas que tomaron al docente como objeto de estudio; a partir de los conocimientos obtenidos es factible promover el logro de mejores conquistas educacionales.

PROPÓSITO

La educación debe comenzar en la familia, continuar en la escuela y consolidarse a lo largo de la vida.

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